De un filo de agua se obtienen tres kilos de electricidad.

Aunque la sequía que experimenta actualmente el municipio santiaguero de Guamá, disminuye los niveles de generación eléctrica a partir del movimiento que proporcionan las aguas que bajan de los ríos en estas montañas, siempre resultará provechosa cualquier cantidad de energía que se entregue a la red nacional.

Un ejemplo digno lo representa lo logrado por la minihidroeléctrica de “El Papayo”, ubicada a unos cuatro kilómetros en medio de estas inmediaciones de la Sierra Maestra.

Estéreo Cordero Bello, operario que dirige esta pequeña central generadora de corriente, explicó que ellos estuvieron entregando a la red nacional hasta quince kilos de energía por hora y, ahora dado a la intensa sequía, apenas llegan a cinco pero, aunque no es significativo, permite cubrir la demanda de al menos seis viviendas con todos los equipos electrodomésticos instalados.

Acá en el territorio dos minihidroeléctricas más aportan también a la exigencia nacional, la de “Uvero” y “Avispero”, ambas superan los 90 kilos por hora, nada despreciable en los momentos que vive el país donde cada contribución cuenta en minimizar las afectaciones que se producen por déficit de combustible.

Idaél Moreno de la Paz,es otro de los operarios en la mini de“El Papayo”, quien ya acumula treinta y cinco años de labor ininterrumpida en esta actividad y él también manifiesta su voluntad de permanecer en esta línea de combate porque hoy más que nunca la generación eléctrica también salva el país.

Ya comenzaron a caer aguaceros aislados que pudieran mejorar el caudal del río de esta localidad pero «el hilo de agua que baja» es aprovechado hasta las últimas energías porque todo hoy cuenta en medio de las actuales contingencias.

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