Dos polos productivos de la cebolla, La Magdalena y Chivirico.

Ya es tradicional desde años que en la zona de La Magdalena, perteneciente al Consejo Popular de La Plata, para este período del año se logren importantes aportes en la cosecha de Cebolla. Pero algo significativo ha resultado, ya ellos no son los únicos que se destacan en este tipo de cultivo en el santiaguero municipio de Guamá. Ahora han resurgido otros polos que demuestran que lo que importa es el hombre, no la tierra.

Hoy les ponemos dos ejemplos. El de una mujer en la Magdalena y otro muy cerca de Chivirico en las márgenes del río Guamá.

Enelvis Cintra Enamorado, es una parcelera que aprovechando áreas de la Unidad Básica de Producción Cooperativa de El Macho, y asumiendo la actividad productiva con recursos propios, ha podido desprenderse económicamente cultivando la Cebolla porque su empleo principal es con el estado en el mercadito comunitario o Sistema de Atención a las Familias Vulnerables.

Ella expresa que:“esta alternativa laboral les ha permitido poder satisfacer sus necesidades personales y de la familia porque con un solo salario es muy difícil el sustento.”

Constituye esto un  ejemplo de trabajo digno de la mujer pero en este movimiento de empoderamiento de las féminas.

El otro ejemplo de cosechero de cebolla lo tenemos muy cerca de Chivirico, un hombre que ya rosa los setenta años de edad, la mano derecha de su sobrino Alexander Aguilera Núñez, quien valientemente desafiaron los presagios de que allí en ese aluvión no iban a recoger ni malas hiervas. Pues gracias a Roberto Aguilera Rivaflecha un ayudante de vergüenza y entrega laboral ya llevan tres años consecutivos obteniendo ejemplares de cebollas cuyos tamaños le distinguen por encima de los que logran otros por acá.

«Es verdad que este cultivo es muy exigente agrotécnicamente, demanda una inversión muy fuerte. Pero aquí desbrozamos montes de Marabú, sacamos camiones de piedras, habilitamos un pozo, iluminamos toda esta área que la ponemos de día en la noche, logramos un sistema de regadío, nos compramos nuestra yunta de Buey y, mire, ahí está el resultado. Ya hemos entregado a Acopio, hemos ido varias veces al mercado en Chivirico y consideramos que ya podremos vender una buena parte en mercados que la pagan mejor. Y así recogeremos nuestra inversión y la ganancia».

Hoy les pusimos de referencia de La Magdalena y Chivirico pero los hay también en Sevilla, Rio Seco y otras planicies en el litoral costero de Guamá.

Ahora la preocupación mayor de las autoridades agrícolas en este municipio es que deberán emplearse también en otros cultivos que aporten al sostén alimentario como la yuca, el plátano y el Boniato. Las propias circunstancias lo exigen.

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