Berlín Arencibia Sosa mujer cafetalera en la Zarza de Guamá.

Berlín Arencibia Sosa, es técnica en agronomía y su amor por el cultivo del café lo ha demostrado durante más de treinta años desde que se graduó en esa especialidad en un politécnico en Contramaestre cuando los estudiantes del municipio Guamá, debían prepararse  en ese hermano territorio santiaguero para luego emprender su futuro profesional en medio de las montañas guamenses.

Berlín tiene cincuenta y tres años de edad y de ellos veinte y cinco los ha dedicado a subir y bajar montañas desde la comunidad de “Las Calabazas” hasta el Centro de Beneficio cafetalero de la zarza, unos seis kilómetros ida y vuelta a pie en pendientes elevadas con un alto grado de dificultad para ascenderlas.

Atender el café recogido exige desvelo y dedicación responsable. El mismo día de la entrevista en el secadero donde raboteaba los granos expuestos al sol, casi por obra de magia enseguida se puso el cielo «encapotado de nubes grises amenazando fuertes aguaceros» y con extremada rapidez recogió los frutos que yacían en el piso despejando la humedad natural que los envuelve.

Leannis Martínez Fernández, es una jovencita de tan solo veinte y un años de edad y es quien ayuda a Berlín en todas las labores que organizan y  ejecutan en el nombrado secadero donde ya acumulan cuatrocientas latas del cerezo recogido.

Apuntó Berlín que:“como nunca el café goza de niveles de imperfección relativamente bajos y eso obedece a que el clima este año se comportó favorable”.

Le preocupa que para estos días aunque los vecinos de la zarza han acudido a recoger café masivamente ante el elevado pico de maduración con riesgos de que se gotee un gran porciento, porque éste no espera en la mata, se impone la asistencia de fuerza movilizada que les ayude a controlar este evento natural que los ha sorprendido. Cuando se producen fuertes soleadas e intermitencia en las lluvias, el café madura rápido. Este año el café arábico parió bastante, no así el robusta, algo que les llamó mucho la atención entre los indicadores de este cultivo.

Esta mujer rural es un digno ejemplo de lo que llaman empoderamiento de la mujer ante los desafíos que impone la naturaleza en el campo.

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