El Jigüe, 60 años de una victoria.

Luego del fracaso de la huelga del 9 de Abril de 1958, el tirano Fulgencio Batista y Zaldívar y su camarilla militar, consideró que las filas revolucionarias estaban  derrotadas, y elaboró la llamada Ofensiva de Verano de 1958.

Lejos estaría en el la idea de que en una zona serrana, en la costa sur de la Sierra Maestra,  le esperaba una derrota que marcaría el fin de su dictadura: La batalla de El Jigüe.

Dicha batalla se libró entre el 11 y el 21 de julio de 1958, en las cercanías de la confluencia del hoy río del El Jigüe y La Plata, en este municipio serrano y santiaguero de Guamá.  

Esta victoria del Ejército Rebelde, desde el punto de vista militar, fue el primer gran desastre para la escalada batistiana, y su Plan FF,  que significaba Fase Final o Fin de Fidel.

Hubo  momentos muy emotivos en aquella epopeya.

Él ejercito batistiano designó el batallón de “los livianos”, al mando del  comandante Noelio Montero Díaz, reforzadas por algunos elemento de los restos de la compañía G-4, para que rescataran a los que estaban cercados.

Todavía de noche se combatía, por el camino de la Plata, el refuerzo enemigo, después de caer en la emboscada, poco había podido avanzar y eran los rebeldes quienes había tomado la iniciativa contra atacando y dominado la situación.

El día 19 por la noche Fidel hace un comunicado al comandante Quevedo en el cual le pide rendición de las fuerzas que están bajo su mando, explicándole detalladamente las razones.

Los rebeldes habían decretado una tregua, la cuál  fue aprovechada por el ejército enemigo, recorrieron las trincheras y las posiciones de sus hombres y el jefe de batallón conjuntamente con los demás jefes se dieron cuenta que la situación era irresistible, que el único camino que les quedaba era el de la rendición.

El 20 por la tarde, se reunieron Fidel y el comandante José Quevedo para realizar una entrevista y decidir la rendición, las dos partes pactaron  como bases que  se suspendería el fuego y todo personal enemigo sería atendido por los médicos rebeldes, que todos los prisioneros serían entregados a la cruz roja internacional, incluyendo los que estaban en Puerto Malanga,  no destruir arma alguna, de modo que fueran entregadas en las mejores condiciones posibles, y que el único prisionero de guerra sería el jefe del batallón.

En  El Jigüe, las tropas batistianas tuvieron 41 muertos  y le  fueron hechos prisioneros 241 hombres, 30 de ellos heridos, les fueron ocupadas 249 armas y una numerosa cantidad de parque.  Por la parte rebelde cayeron cinco compañeros entre ellos el Capitán Andrés Cueva ascendido póstumamente al grado de comandante, y para gloria de Guamá, el teniente Teodoro Bandera y Eugenio Cedeño, ambos de esta tierra heroica.

La batalla representó una victoria estratégica rebelde y a partir de ahí  se crearon las condiciones para el inicio de la contraofensiva  de los insurrectos que conduciría a la victoria definitiva.

La ofensiva de verano de 1958 y su plan Fase Final, o fin de Fidel,  había fracasado.

En la mañana de hoy 21 de julio, como cada año, tiene lugar una velada político cultural en el lugar donde cayera el capitán Andrés Cueva Heredia, donde el pueblo de Guamá recordará una epopeya que dirigida por Fidel, hace eterna  la valentía y el patriotismo de los hombres que allí combatieron.

 

 

 

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