En busca de la soberanía alimentaria.

Lograr hacer producir la tierra en lugares donde el agua se hace dificil, siempre ha resultado un propósito que exige empeño y dedicación. Pues esa máxima la pone a pruebas el pequeño agricultor Julio Hopkins Alarcón vecino de la zona de El Papayo en el santiaguero municipio de Guamá quien, en busca de aumentar los rendimientos en la producción de alimentos, acometió habilitar un pozo de agua en la propia área productiva muy cerca de la carretera en donde muchos le vaticinaban «era perder el tiempo» porque, en el lugar no había electricidad para poder asegurar el bombeo del vital recurso hídrico.

Pues Julito, como mejor se le conoce a este hombre que fué presidente del gobierno en Guamá y aún permanece en efectivo en el Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba en este territorio, con la vergüenza que le ha caracterizado, sumó vecinos de su terruño y, sin emplear grúas sofisticadas, aprovechó postes telefónicos en virtual desuso y los acotejó con mucha sabiduría y maña en la habilitación de un pequeña electrobomba para irrigar su sembradío.

En medio de una intensa sequía, ya Julito obtiene sus primeras producciones, gracias a que él y sus coterraneos que le ayudaron, desafiaron tanto a la naturaleza como a los propios escépticos que en vez de contribuir con el noble propósito, se acercaban a influir con energías negativas de que eso era posible sólo con grúas Kato para levantar y anclar esos enormes postes de hormigón. Pregúntenle a Estereo Cordero Bello también vecino de El Papayo cuál fue la grúa empleada.

Un poste de pie de amigo y una nombrada «señórita» fueron las armas para este combate. Entonces valió la pena el sacrificio y dar las gracias que no hubo accidente alguno ante compleja acción.
Todo por la soberanía alimentaria.

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