La naturaleza es sabia. Agua dulce casi dentro de los manglares.

¿Quién iba a imaginarse que casi en área de los manglares que rodean el Motel Guamá a unos tres kilómetros de Chivirico en este santiaguero municipio de Guamá, el manto freático estuviera preñado de agua dulce y que permitiera amplia vitalidad para los cultivos que se siembran en esa zona?

El asombro se origina a partir de presenciar el follaje siembre verde de las plantaciones bananeras que poseen algunos usufructuarios en ese lugar, paradójicamente cerca del mar. Uno de ellos es Envidio Barrientos Rivera, un jubilado que decidió mudarse para estas hectáreas de tierra y crear condiciones que les permitiesen más garantía de vida en medio de las escaseces de los productos de cultivos varios que carecen para estos tiempos.

Barrientos, como le conocen mejor, me mostró lo exuberante de los plátanos conocidos «burros censa», indicativo que la tierra es pródiga y «bendecida».

La sequía en este municipio de Guamá ha sido muy intensa y resulta muy difícil ver cultivos cerca de la carretera que exhiban buena vitalidad. Pues, en las tierras de este hombre, un patrimonio heredado de su madre, puede apreciarse que siempre la naturaleza asoma destellos de vida donde muchos advierten que los cambios climáticos preveen jugar una mala pasada. Ver agua dulce a metro y medio de profundidad es un verdadero regalo de la naturaleza para Barriento, cuando en otras zonas no muy alejadas de aquí los vecinos de esos lugares tienen que cavar pozos de hasta 18 metros de profundidad para alcanzar el vital recurso hidráulico.

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