Mayito y su secreto de cultivar

El Héroe Nacional de Cuba: José Julián Martí Pérez, expresó en una ocasión que “si el hombre sirve, la tierra sirve” y Omay Tejeda, Mayito, como todos le conocen lo ha demostrado.

Residente en la comunidad de Madrugón, de este municipio serrano de Guamá, se ha dedicado por entero a la actividad agropecuaria, primero como cuadro de dirección de la actividad cafetalera, y luego, como campesino de la Cooperativa de Créditos y Servicios Emiliano Reyes.

Inició la actividad agrícola construyendo un pozo, luego preparó los terrenos e inició la siembra de vegetales con altos niveles productivos de tomate, berenjena, plátano, yuga, maíz y hasta caña de azúcar; porque conoce la técnica de sembrar y los rota cada año, para permitir que la tierra recupere los nutrientes por lo que intercala las plantaciones y varía los tipos de siembra en cada cosecha.

La dedicación ha sido el principal secreto para obtener grandes resultados, y la perseverancia una condición indispensable de Mayito, que le permitió enfrentar los daños del Huracán Sandy, quien le arrasó las plantaciones, y el conocido Viento Norte que cada año visita estas montañas desde noviembre hasta marzo, dejando en cada temporada secuelas muy dañinas que amilanarían a cualquiera, pero a este campesino curtido por el trabajo, nadie le quita el objetivo sagrado de su vida, que es alimentar la familia, y contribuir cada mes, entregando a su cooperativa todo lo que hayan producido .

No deja nada al tiempo libre, cría aves, ovejas y cabras; siempre que usted llega a su casa, es recibido con un vaso de leche y una tasa de café, porque también es bautizado por hospitalidad es una condición más

Luego de la presencia del Huracán Irma, el que provocó en Guamá daños aislados, rápidamente cortó todas las plantas de plátanos que se podían salvar, dejó las semillas, compartió con otros productores que las necesitaban para levantar nuevamente ese cultivo, cortó también las plantaciones de berenjena destrozadas, seleccionó los frutos en calidad para el consumo, e igual hizo con la yuca, garantizando además miles de cangres o semillas para volver a sembrar.

Por supuesto, para sembrar, antes hay que preparar la tierra y Mayito no perdió tiempo, con la ayuda de algunos vecinos y sus dos hijos, sacó los rastrojos de plantas de todo el terreno; con la yunta de buey en mano preparó las áreas, las que nuevamente están sembradas casi en tu totalidad.

Omay Tejeda expresó:” Yo aprendí a escuchar al Comandante Fidel y a Raúl. Desde que ellos hablaban, ya yo sabia lo que debía hacer, y desde que el Huracán Irma me hizo daño en la finca, inicié a trabajar, porque nadie tiene que decirme lo que debo hacer en cada momento, y menos ahora, que nuestro pueblo tanto lo necesita”.

Sus palabras lo dicen todo, porque cuando un hombre forjado en el trabajo dice adelante, no hay sequía, dificultad, o huracán, que lo detenga.

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