Una muestra de amor.

Hoy quisiera compartir con ustedes la historia de una gallina muy peculiar, según nos cuenta su dueño Marino Calderón propietario de una finca en la cooperativa del poblado La Calabaza Arriba, municipio Guamá,  un día cuando llegó de trabajar la tierra vio a una de sus gallinas sola en un rincón de su patio, algo que le llamó la atención pues  no era muy común verla tan tranquila, para su asombro el ave había perdido una pata y parece que el agresor había sido uno de los perros que lo acompañaban hasta la finca y que casualmente ese día no lo había visto.

Al darse cuenta de lo sucedido Marino la alimentó la puso bajo techo para resguardarla, pues no podía valerse por sí sola y podía morir. Al otro día tuvo la idea de inventarle una prótesis de madera y puso manos a la obra; así transcurrieron los días y su dueño la enseñaba a andar casi como un padre a su pequeño hijo.  como cariñosamente le nombró.

Pasaron según cuenta él,  alrededor de 3 meses hasta que el Coqui, como la bautizó, se fue adaptando a su prótesis y un buen día ella sola se quitó aquel palito que le había servido de patica y comenzó a andar asombrando a todos en la casa. “Es muy gracioso ver como se ha adaptado a andar con una sola pata y desanda por todo el patio”, nos cuenta la esposa de Marino quien también, comenta que si no hay comida para todas las gallinas, la de Coqui siempre está segura.

Esta es una historia de amor y más que  una historia de amor, una muestra de amor infinito del hombre hacia los animales.

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