Aún no es tiempo para una despedida

Hoy, cuando ya se cumplió un año de tu partida física, siento que aún no es tiempo para una despedida. Junto a millones de cubanos, de revolucionarios dentro y fuera de Cuba, junto a mi familia, como hija agradecida, nunca querré dejar ir al Comandante en Jefe, ni al padre de la Revolución, ni al más universal de todos los cubanos del siglo XX y XXI, ni al guerrillero, ni al entrañable amigo, ni al educador, ni al científico, ni al creador, ni al compañero, ni al invicto y eterno Fidel. Serás siempre mi guía, quien a diario me inspira y me motiva.

En cada visita que hago a tu sagrado lugar de descanso, no solo llevo la flor y el sentido homenaje de todos los que quisieron y no te pudieron acompañar; me sumo también a los miles que a diario van a presentarte un profundo respeto, infinita admiración y especial cariño. Estas líneas constituyen un nuevo intento de abrazo y caricia escrita, un nuevo intento de expresar sentimientos inefables que brotan en mi desde que aprendí siendo muy niña a quererte, un franco desafío a la irreversibilidad de los procesos al acompañarte en tu reciente travesía, un nuevo intento consciente de disfrutar tu presencia, de llamarte, buscarte y encontrarte.  Hasta la próxima, hasta siempre…Te abraza, te extraña, te besa, te acompaña, te cuida, te quiere, quien nunca soltará tu mano porque aún no es tiempo para una despedida…

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