Escuchar los consejos de viejos siempre previene.

El municipio santiaguero de Guamá resulta uno de los más vulnerables de Cuba cuando ocurren fuertes precipitaciones lluviosas a que los ríos cambien su curso con relativa facilidad e inunden las zonas bajas.

 Con las recientes lluvias muchos sufrieron afectaciones en sus cultivos agrícolas como consecuencia de las aguas que bajan de las montañas.En una de las áreas agrícolas entre la Granjita y Calentura, ubicada a escasos dos kilómetros de Chivirico, el pequeño parcelero Ángel Álvarez Muchulí, mejor conocido con el seudónimo de «Majagüa» dió fé de haber presenciado algo que lo sorprendió: «Estuve velando toda la noche el río que pasa frente a la finca donde yo trabajo, estábamos el jefe la Finca Tatín y yo en vigilia toda la noche y, por la mañana con los primeros rayos del sol, tomándonos un café, vimos que otro río, el de atrás, que ni remotamente nos amenazaba, pues fue ese el que nos sorprendió.

 En dos ocasiones anteriores Tatín y yo hemos tenido que abandonar la finca a las dos de la mañana. Ya con estas experiencias cada vez que la Defensa Civil ofrece el parte de aviso de alerta, cogemos los animales y los sacamos de aquí. Estas aguas le acabaron toda la siembra al vecino Fermín y a nosotros nos arrasó todo los melones y calabazas que teníamos casi de cosecha.

«Majagüa» también recreó la conversación al ofrecer el testimonio que cuando la época de los españoles por acá en la etapa de la colonia, este río Guamá era navegable hacia un tramo muy cercano a las montañas y entraban las embarcaciones desde el mar para extraer madera y otros recursos minerales que se estimaba existían por aquí. Luego una compañía maderera norteamericana con sucursal en Santiago de Cuba fue la que supo aprovecharse de estos recursos. Insistió en sus anécdotas que quien puede dar fé hoy de esos datos históricos es Eliecer Viguera Leal, quien fue obrero de la Compañía Las Bahamas de los Babunes.

En el recuento conocimos que el padre de «Majagüa» era el dinamitero de una Mina de metales preciosos que existía en estas lomas pero que sólo encontraron manganeso y como el dueño no encontró el Oro presumible, la cerraron. Y que en la zona de El Guayabo actualmente hay cuevas donde en su interior hay presencia de pequeños tráiler que servían para mover sobre rieles aquellas extracciones”.

Aquí otra historia de vida de Guamá.

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