Extrema pasión por defender la vida de los demás.

Cuando se escriba la historia de la Covid-19 en Guamá está tendrá muchos héroes que por su actitud aportan pasión y solidaridad en la labor que realizan.

La escuela de Enseñanza Especial Celia Sánchez Manduley de Uvero fue el primer centro de aislamiento habilitado en este municipio santiaguero de Guamá y al filo de los dos años, su colectivo apoya la titánica batalla del personal de la salud, como lo expone Rebeca Martínez Marín, una de las pacientes ingresadas al expresar que: “nos organizaron rápido al llegar. Un alberque muy higiénico, se preocupan mucho porque el cloro esté en cada uno de los locales, porque estemos en nuestras camas, todo el que entra nos pregunta como nos sentimos, nos dicen los buenos días, que es la palabra mágica con que se paran en la puerta”

Con el incremento acelerado de casos por la Covid-19 en Guamá el trabajo de los colectivos de los centros de aislamiento se ha multiplicado y con ello el protagonismo de la dirección política, de gobierno y del colectivo de la salud, y del sector educacional que garantiza el resto de los servicios y la atención a los afectados, con la misma pasión con que se educa y enseña a los niños, pero ahora aun más, para salvarlos.

Mucho se hace en estos lugares donde la humanidad es lo que más brilla: “Limpiando los pisos están las docentes de sector educacional, maestras, licenciadas aquí, atendiendo la higiene del albergue. Los niños y los adultos no están juntos, tienen un lugar para los menores, con una atención diferente para ellos, prioridad esmerada, alimentación especial para los adultos  mayores y los pacientes diabéticos, que también tienen un lugar y atención superespecial ”, agrega Rebeca.

Esta destacada labor del personal de la salud y de educación a los ingresados en los centro de aislamientos de Guamá es el resultado de una profunda labor organizativa donde la juventud es la principal protagonista. Una afirmación que hace una paciente que conoce los valores en que se han formado las nuevas generaciones que como ella opina: “ es la juventud que quería Fidel, la juventud que ha preparado,  por la que se ha preocupado, por la que Fidel luchó toda su vida, el ejemplo que Diaz Canel quiere en los jóvenes, y que está presente en ésta juventud, que nos está atendiendo”.

Sabias palabras son expresión y resultado de una esmerada atención de médicos, enfermeras, técnicos, especialistas y un aguerrido ejército de los  amantes del lápiz, el libro y la libreta, y otros,  que forman parte de ese sector educacional, que defiende la vida de todos, protegiéndose, pero con valor ante la terrible pandemia.

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