La ternura de la Revolución Cubana tiene nombre de mujer.

Existen dos almas gemelas muy amadas por el pueblo Cubano.

Una: hermana, guerrillera, tierna, amorosa, extremadamente fiel a Fidel y a la Revolución, acompañante del Ejército Rebelde y del campesino en su historia, lucha, necesidades y elevación a su plenitud humana: Es Celia Sánchez Manduley.

La otra: en la lucha, guerrera de las calles santiagueras en el enfrentamiento clandestino a la dictadura batistiana, seguidora de Frank, guerrillera en las montañas y luego en la Revolución líder por la igualdad de la mujer y su protagonismo social, educadora de la familia, alma y ternura del amor entre los cubanos, organizadora y guía de las federadas cubana.

A sus 91 años Vilma Espín Guillois,  fue madre y abuela ejemplar, demostración de lo que se quiera alcanzar para la niñez y la juventud, y sobre todo, para las adolescentes, jóvenes y mujeres.

Si hoy las mujeres en Cuba son soldados, médicas, enfermeras, arquitectas como ella,  o ingenieras, cuadros, dirigentes y defendidas en la constitución por sus derechos incluidos,  e internacionalistas por la obra lejana que ayer y hoy han desempeñado, se debe en gran medida a su obra. 

Quienes fueron privilegiados de conocerla cuando visitó este municipio santiaguero de Guamá, pudieron en poco tiempo comprobar la realidad de un ser contagiante de cariño, en especial la facilidad para conquistar en las personas y por excelencia en las mujeres,  un profundo compromiso por la Revolución.

Ella dejó un legado inmortal en la lucha del sexo femenino, la libertad de género por lo que desde el punto de vista humano ha significado el desprecio y la marginación de esa parte de algunas familias,  colectivos,  la democracia de una mujer incorporada a todas las tareas y al enfrentamiento en Latinoamérica y el mundo, a la esclavitud sexual, la discriminación racial y de sexo y los derechos a un sueño e ideales de libertad y de justicia.

Para orgullo de Cuba, Vilma es amor,  y eso significa que nuestro pueblo, y sobre todo las mujeres, siguen sus pasos y para gloria de todos, llenan de orgullo a Cuba en el presente, pues miles de mujeres son parte de esa batalla, contra la pandemia que azota al mundo.

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