Las “baras en tierra”, garantía para la vida.

En Pinar de las Canas, en el santiaguero municipio de Guamá, se puede apreciar como algo singular y llamativo, una casita de madera cobijada con guano, al lado de una confortable sala de televisión construida de mampostería. El por qué de esa, tal vez, anacrónica casita donde la modernidad exige cemento, cubierta de placa, o sea hormigón armado como en la mayoría de las construcciones civiles actuales. Sencillamente las casas llamadas “baras en tierra” han demostrado que por sus estructuras aerodinámicas, son las únicas que han sobrepasado los fuertes vientos que en ocasiones traen los huracanes, ciclones o tormentas tropicales a su paso por acá.

Adelo Sardina Del Toro es el director de la sala de Televisión de Pinar de las Canas. Nos dijo en la entrevista que la casita “Bara en tierra” al lado de la Institución que él representa, tiene en su interior lo imprescindible para “tener a la mano” lo que pudieran necesitar en caso de que tengan que evacuarse para ella ante el paso de un fenómeno natural que pase por este lugar y genere fuertes vientos. Incluso, le habilitaron una pequeña “barbacoa” para subir los equipos o el módulo que usan en la sala de televisión para prestar servicio. Así, de esta manera los aseguran, pues en esa zona donde ellos viven, como es un lugar rodeado de montañas, cuando los vientos penetran generan remolinos que permanecen dentro más del tiempo que normalmente lo hacen en otras zonas.

Por la Defensa Civil se ha orientado que en todas las zonas montañosas se apele a esta experiencia, pues está validada en situaciones de desastre cuando testimoniantes han dado fé de reducir los vulnerabilidades y sin embargo, las respuestas no han sido masivas. Hago el comentario porque en el Pinar sólo vi dos casitas “baras en tierra” y, esa tendencia se manifiesta así en otras comunidades de montañas donde al parecer no le dan fé a que sirven para proteger al ser humano y a los principales recursos materiales de primer orden.
El llamado a generalizar estas casitas no es un capricho, es una necesidad imperiosa del ser humano. Remítanse a referencias de otros lugares como Baracoa en Guantánamo y obtendrán lo que resisten ellas ante huracanes de fuerza cuatro a su paso por esos lugares.

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