Respuesta a la autarquía en Guamá

Producir materiales de la construcción con recursos locales ha permitido abaratar los costos de ellos y asegurar que estén cada día más cerca de quienes lo necesitan para ejecutar sus inmuebles, es la llamada Autarquía, un movimiento que tiene expresión concreta en el productor Amauris Ramírez Reyes quien asegura que de los hornos de Aserradero salen los mejores ladrillos que se fabrican en Guamá.

Amauri junto a su hermano Mikel se dedican con recursos muy de la zona a producir ladrillos de barro, que tiene  alta demanda por aquellos subsidiados que el Estado le ha dado el privilegio de costearle los materiales, para que puedan construir su célula básica o en el menor de los casos crear mejores garantías en sus inmuebles para que tengan calidad de vida.

Dice Amauri que: el hecho de que los ladrillos gocen del prestigio de ser los mejores de Guamá, no radica solo  en la calidad del barro, sino en la estrategia que ellos siguen cuando lo cosen al fuego, que no lo dejan pasar, por lo que, tienen un color pálido, y están confeccionados con todas las garantías para que duren bastante.

Para estos días, luego que pasen las festividades de fin de año, ellos tienen el propósito de mejorar la infraestructura del horno para quemar los ladrillos, esperan aumentar su capacidad y asegurar que el área de producción gane en mejor calidad para humanizar aun más las labores.

Llegue el reconocimiento a estos hombres que saben extraer de la tierra sus beneficios, por algo un poeta dijo una vez, sólo el amor engendra la maravilla. Del barro “sucio” y poco apetecible para trabajar emergen sólidas estructuras que sirven como elementos de pared para levantar hermosas y confortables viviendas acá en Guamá. Una respuesta concreta a la llamada Autarquía.

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