«Un hombre eterno»

Los niños son sabios y sinceros, nadie como ellos para resumir y expresar los sentimientos, las verdades que nacen más cerca del alma que de la mente, sin maquillajes o conveniencias. De esa certeza nace este texto, y quizás también como una evocación a la niña que nunca he dejado morir dentro de mí, aquella que vibró al sentirlo tan cerca aquel día de Julio en la que fuera mi escuela, el otrora Cuartel Moncada convertido por la Revolución, en la Ciudad Escolar 26 de Julio.

Fue un sueño cumplido pues, para todos los niños cubanos tener tan cerca a Fidel era motivo de júbilo y emoción. Vienen a mi mente esas imágenes, mis ojos emocionados se llenaron de lágrimas y más cuando yo tendría que guiar sus pasos por las salas del museo 26 de Julio, el mismo museo del cual nadie, solo él, podrían conocer mejor la historia, pues tenía que contársela a su propio protagonista. Día tan glorioso no recuerdo otro en mi vida, el sueño de una pionera de solo 9 años cumplido que más podría yo pedir.

Cuando ya se cumple un año de su partida y soy una periodista graduada dentro y gracias a la Revolución, crece mi compromiso y el de cada cubano agradecido de ser cada día mejores. Respetar y defender nuestra independencia, nuestros principios y nuestras conquistas sociales con honor, hasta la última gota de sangre.

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