Un logro de amor más.

Hoy no es un día cualquiera para Caridad López, amanece Chivirico con un ambiente diferente, hace tres años atrás parecía imposible el sueño, que hoy se ve materializado. Para Caridad al igual que para 137 madres, era en extremo difícil cumplir con su jornada laboral y con el cuidado de sus hijos, no existía en Guamá ningún centro en el cual los niños pudieran pasar el día, mientras las madres trabajaban. Era de locos pensar que a más de 50 años de Revolución en nuestro municipio montañoso no existiera un Círculo Infantil.

Caridad López es la madre de Pedrito un niño de solo 4 años que presentaba problemas en su comportamiento y le resultaba complicado relacionarse con los demás infantes, Hoy será el primer día de su vida en que por fin, llegará a su salón, el salón del Círculo Infantil Sueños de Celia. Un sueño que han visto materializado su madre y tantas otras, que, como ella, transitaron por muchos años de reclamo y al fin se logra la construcción del mismo.

Hace solo tres años, 137 pequeños se trasladan cada mañana con una  sonrisa en los labios hasta su casa del día. Las tías, como cariñosamente se conocen a las seños, los reciben como madres sustitutas, para encargarse de cada niño y cuidarlo, como una gallina a sus pollitos.

En su casita de día, Pedrito y los demás niños cuentan con todos lo recursos y herramientas indispensables para el fortalecimiento de sus habilidades intelectuales y motoras, mientras resulta el espacio para comenzar a inculcarles los hábitos cívicos y valores morales, elementos útiles para su desempeño en los niveles de enseñanza siguientes y en la sociedad.

Caridad se ha asombrado con las habilidades de las seños para lograr, a golpe de paciencia, que Pedrito ingiera el menú rechazado en casa, socialice con otros niños, rompa el silencio que se había hecho tan habitual en casa, en la edad cuando ya, se suelen hilvanar frases.

Como ella 5 madres quedaron muy emocionadas el pasado día 25 de noviembre cuando se cumplía el 1er Aniversario de la desaparición física de  Nuestro Fidel, y los pequeñitos llegaron a la emisora, guitarra en mano, para deleitar a los presentes y a los radioescuchas con sus canciones y poesías, por las mejillas de más de uno, rodaron lágrimas de felicidad, y las de Caridad, con mayor conmoción, pues ver a su pequeñito de 3 años cantar y recitar, fue emocionante, sobre todo cuando a su mente llegaron como un vendaval, las imágenes de un Pedrito solitario que era incapaz de relacionarse con las personas de su entorno.

En Sueños de Celia las madres encontraron un espacio de cuidado para sus hijos y el escenario ideal para crecer desde sus primeros pasos inseguros, sobre todo Caridad quien disfruta intensamente de los logros de su Pedrito, quien es hoy un niño lleno de valores, consecuente con la sentencia martiana de que los niños son la esperanza del mundo.

 

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