Una voz se escucha: a sembrar, para poder comer.

Los meses de Septiembre y Octubre, son de los más adecuados en Cuba para la siembra de productos agropecuarios, porque las aguas abundan frecuentemente hasta Noviembre, y en especial los vegetales, duran de 45 a 60 días desde la siembra, hasta la cosecha.

En la actualidad los chubascos caídos, alientan a la siembra de las hortalizas que tradicionalmente se consumen durante las festividades del Fin de año.

En relación a esta fecha cada año tienen lugar las llamadas Feria de Fin de año y para garantizar los productos que han de consumirse, la dirección del Partido Comunista de Cuba en este municipio santiaguero de Guamá, en la persona de Caridaniuska Chong Guerra,  ha orientado: “sembrar todo lo que se pueda,  para lograr como siempre, una exitosa feria,  que es lo que el pueblo necesita en medio de tantas dificultades generadas por el bloqueo, hay que celebrar y hacerlo con la alegría de reunir la familia, festejar y hacer los planes que cada uno hace para el año siguiente. Los cubanos estamos acostumbrados a luchar, trabajar y festejar y eso nadie  no los puede arrebatar, pero antes, debemos garantizar lo que el pueblo necesita para todas esas cosas”.

Esa guía se respira por estos días, en que se visitan las zonas económicas del territorio, comprobando la cantidad y calidad de las tierras sembradas, los cultivos que se van plantando a corto y mediano plazo y los niveles de extracción  generados, para conocer las reservas existentes pues está presente la Jornada Ciclónica, que puede afectar a Cuba hasta Noviembre.

Todas esas preocupaciones traen consigo que sea el centro de la labor de todos en este territorio hoy día la siembra de alimentos, ya que es el centro de la economía de un municipio agropecuario que ahora en los meses finales del año, en especial el último,  se generará el consumo de decenas de toneladas de ñame que es un cultivo codiciado en el plato tradicional de la gente para esta etapa, la yuca y el plátano.

En los recorridos de la líder política de esta serrana geografía, chequea la marcha y los planes  de plantación de tomates, ajíes, lechuga, col, remolacha, berenjena,  quimbombó y un producto muy esperado: el maíz, que garantizará las hayacas o tamal, de las cenas familiares del fin de año.

Toda esta labor se realiza por cuando ha trascurrido un año de mucho trabajo en medio de un escenario económico, caracterizado por la Crisis Económica Mundial y un bloqueo norteamericano brutal que ha hecho escasear los recursos indispensables para avanzar en todos los órdenes.

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