Vestidos de blanco y una flor en el corazón.

Decir enfermera o enfermero, es mencionar una de las profesiones más hermosas y humanas, que puedan imaginarse y de ellos  depende considerablemente,  la salvación de una vida o  la recuperación más rápida de la salud de un paciente.

La pasión por lo que hacen y su extrema entrega a la labor que realizan, son cualidades que caracterizan a Damaris Ricardo Aldana, la Jefa de Enfermería de la Policlínica del Hospital Giraldo Aponte Fonseca de este municipio santiaguero de Guamá,  quien con más de 20 años desempeñándose como enfermera entregando lo mejor de su juventud,  a quienes enfermos, pareciera  que mejoran,  con el dulzor de su carácter.

Procede de la zona de Madrugón y de una familia humilde,  y  esos rasgos andan con ella hasta en la reciente misión internacionalista, que con éxito,  cumplió en los Emiratos Árabes Unidos.

“Allí supimos enfrentar la crueldad del desespero ante la pandemia de la Covid- 19. Un país super desarrollado y bello, pero donde el dinero y la riqueza, no bastan para salvar una vida”.

Así es, porque los sentimientos de amor al trabajo y la tarea que desempeñan, son atributos que las enfermeras y enfermeros cubanos llevan en el alma, cuando este 3 de Junio, se arriba al Día de la Enfermería Cubana.

Como Damaris, cientos de licenciadas en enfermería, máster y recién graduadas, son la cara de un sector,  que define una de las conquistas más excelsas de la Revolución Cubana: La salud

Hay hombres en ese  regimiento del  Ejército de Batas Blancas, pero la mayoría son mujeres, como demostración de que la mujer ocupa un espacio cimero, en ese sector.

“ He aprendido mucho en el trabajo, y mi experiencia hoy la pongo a favor de las compañeras que dirijo, pero siempre recuerdo a mis principales tutoras: las seños Valeria Alarcón y Juana Causse.

Esos dos nombres que ella  menciona, son símbolos de que la mujer campesina, salida de lo más intrincado de las montañas de la Sierra Maestra,  puede ser tan gigante con la obra de la propia Revolución, porque como ella, un tiempo atrás, también tomaron la enfermería con los sueños de llegar a lo más profundo, que es el corazón del paciente, y  lo lograron.

Guamá, en este 3 de Junio,  se resume en los nombres de Damaris, Valeria, Juana y muchos más, para rendir homenaje  a quienes han sabido dignificar su labor de enfermería, con el ejemplo que les legó Victoria Brú Sánchez, la enfermera cubana, que fue contagiada con la enfermedad que combatía, pereciendo el 7 de diciembre de 1918, convirtiéndose así,  en mártir de la humanitaria profesión.

A toda esa fuerza de Ejército de Batas Blanca de Cuba,  llegue el reconocimiento de su pueblo.

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