Cuba no olvida a sus muertos

El 4 de Febrero de 1960 en el puerto de la Habana, como la historia lo recuerda producto a un cruel sabotaje explotó el buque francés “La Coubre” con armas y municiones, para defender la Revolución.

Era el primer golpe enemigo de carácter terrorista de los EU  y marcaría el inicio de una oleada que se detuvo hace pocos años con afectaciones a instalaciones hoteleras y de otras características que pretendían volver rememorar las bombas y ataques en las costas, campos de caña, quema de instalaciones como la tienda El encanto que costó la vida a Fé del Valle.

En uno de estos últimos sabotajes en La Habana también un  fatídico 4, pero de Septiembre del 1997 murió el joven italiano de solo 32 años, Fabio Di Celmo

Nunca los cubanos olvidan la explosión del vuelo de cubana de aviación en 1976.

Los guamenses, en especial los niños y jóvenes tampoco olvidan que el 12 de octubre de 1971 en Boca de Samá, cuando producto al ataque terrorista de una lancha pirata a esa localidad, murió con combatiente  del Ministerio del Interior de Guamá  Lidio Rivaflecha Galán. Sus familiares, en especial, dos de sus hermanos viven aún en la Calabaza.

Cerca de esa fecha, una bomba que llegó por el mar cerca del barrio Calentura camuflajeada en un silbato,  arrancó las dos manos, al entonces joven miliciano, Pedro Buzón.

El 1ro de abril de 1980 en la embajada del Perú cayó enfrentando a un grupo de escorias que pretendían entrar, el combatiente de Guamá Pedro Ortíz Cabrera.

Volviendo al 5 de Marzo de 1960 un día después de la explosión del La Louvre, en el sepelio a los mártires de “La Coubre”, Fidel dejó dos palabras para la historia.

Patria o muerte.

De ella se habla mucho por estos días porque en aquella jornada Fidel selló el espíritu de lucha  de lo que murieron en barbados, de Lidio Rivaflecha y de Pedro Ortiz Cabrera.

Las generaciones nacidas con la revolución son de Patria o Muerte y los que nacieron antes, la abrazaron como suya, cuando las cadena rotas del oprobio le hicieron libre el 1ro de enero de 1959, que el imperio yaqui ni perdono, ni aun perdona, pues hoy nos odian más que nunca.

Aquella memorable fecha, hace hoy 61 años, resuena en las palabras de Fidel, del titán que las pronunció, y las dejó como legado para que las generaciones futuras  la hicieran suyas con la disposición heredada de los héroes de la patria de triunfar o morir cuando nos encontremos en difíciles circunstancias

Es por ello que el imperio norteamericano apoyado en sus lamebotas mercenarios,  tratan hoy de arrebatar la identidad, de esa frase a los agradecidos de la revolución, esos que unidos, se llaman pueblo.

Sin embargo, lejos de olvidarlas y dejar que arrebaten ese patrimonio, resuenan cada día junto a la frase incorporada el 16 de abril de 1961, también en el sepelio de los hermanos caídos durante los bombardeos enemigos, preludios de la invasión de Girón al aeropuerto de San Antonio de los baños, y otros puntos del país el día 15.

¿Por qué  quieren arrebatarle al pueblo sus tradiciones?

Quieren que olvide la historia, y esos momentos que son hitos en la vida de la patria redimida por la entrega y la sangre de sus hijos,

Hacen con sus lacayos de aquí, lo imposible para eliminar la memoria histórica de la nación.

Una nación sin raíces es un pueblo sin cultura, principios y valores.

Eso es lo que está en juego hoy cuando el imperio y sus canes, quieren cambiar a Martí, su legado, sus frases, y mancillan la bandera  cubana, en su afán de destruir los signos legados por la historia.

En esta fecha recordar aquella tribuna abierta del 13 de enero del año 2001, cuando más de 15 mil personas acompañaron a Raúl en Chivirico, con el recuerdo de sus padres, tíos y abuelos que fueron junto a Fidel a la manigua rebelde,  es llamar al combate al pueblo de Guamá ante  los nuevos empeños de seguir resistiendo, producir, desarrollar este hermoso municipio, enfrentar los que intentan con mentiras y propagandas o calumnias,  desvirtuar la verdad y cada proceso, acción o acto del gobierno cubano y de la dirección del país.

Hoy para el pueblo de Guamá  educar la niñez y la juventud, es un empeño, para que las consignas nacidas aquel 5 de marzo,  eleven la disposición de triunfar o morir, en el empeño de seguir siendo libres, como  lo enseñó Fidel.

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